Aunque muchos desconocen el poder de los medios de comunicación, lo cierto es que realmente está presente y ha influido en las sociedades a lo largo de la historia.
De esta manera, las grandes empresas mediáticas han hecho uso - y continúan haciéndolo - de su poderío, para imponer sus posturas ideológicas y defender sus intereses económicos, tapando ésto con el mito de la objetividad. Así vemos cómo, a lo largo de la historia han tomado la realidad y la han representado según sus propios criterios.
Estos grandes medios-empresas de comunicación imponen la agenda periodística y usan las noticias como bienes a vender - como plantea Barbero, la relación noticia = mercancía - a toda la población.
En este post encontramos dos videos tomados del programa "En el Medio", de canal Encuentro, publicados por un usuario de Youtube, donde se muestra claramente la concentración del poder de las grandes empresas comunicacionales en nuestro país.
Basta con ver el material audiovisual para darse una idea concreta de cómo estamos parados frente a la relación Medios-Poder en Argentina.
Ellos deciden por nosotros, deciden qué es noticia, deciden qué y cómo informar, y debemos saber cuáles son los intereses que esconden tras la mentira de la neutralidad, para así entender que esa realidad representada no es la realidad misma, y que su fin es captar al público y vender su noticia sin importar nada más que aumentar sus niveles económicos y mantener su poderío.
Aquí se nombra al llamado "cuarto poder", esa idea es la que plantea Thompson cuando habla del poder simbólico, y es lo que utilizan los medios, que siendo dueños de la agenda mediática, imponen sus posturas, sus realidades como si realmente fueran la única verdad. Ese puente entre "lo que pasa" y la sociedad, esa función de mediador, debe verse como lo que utilizan las empresas mediáticas para postular su ideología como la única válida. Debe estar en el ejercicio de los consumidores utilizar la información brindada por los medios sabiendo que hay otras posiciones que también deben ser escuchadas, y que debajo de cada noticia dada hay una intencionalidad basada en los intereses de la empresa que la transmita.
Sepamos mirar a los grandes medios como lo que son, empresas con gran poder e influencia en la sociedad, que sólo ponen en juego sus intereses económicos y políticos. Así podremos entender por qué nos muestran lo que nos muestran.
miércoles, 16 de junio de 2010
viernes, 12 de marzo de 2010
La era del Copy-Paste
No es que no haya sido usado por mí. Seamos sinceros: Quién no copió y pego algo para algún trabajo que tuvo que hacer (es que esté libre de pecado que arroje la primera piedra), pero también es verdad que esta práctica se ha tornado casi el único medio para “escribir” lo que sea que deba ser entregado a un profesor o a quien lo evalúe. Basta muchas veces con sólo tomar un fragmento del escrito y buscarlo en Google para darse cuenta que no es elaboración propia. Claro que están aquellos “avivados” que cambian algunas palabras para pasar desapercibidos, pero de todas maneras es inútil para quien lo lee, que se da cuenta del uso del copy-paste fácilmente.
No descartó su utilidad, muchas veces te salva de un apuro, pero creo que debemos acostumbrarnos a re-elaborar nuestros textos de una manera más personal, ya que, además de ser vergonzoso y mediocre, es ilegal, por una cuestión de derechos de autor.
Todos tenemos que ser autocríticos en este sentido y plantearnos por qué no cambiar esta situación. En definitiva, no vale la pena hacer un trabajo escrito si sólo copiamos lo que dice otra persona. No lo creen así?.
No descartó su utilidad, muchas veces te salva de un apuro, pero creo que debemos acostumbrarnos a re-elaborar nuestros textos de una manera más personal, ya que, además de ser vergonzoso y mediocre, es ilegal, por una cuestión de derechos de autor.
Todos tenemos que ser autocríticos en este sentido y plantearnos por qué no cambiar esta situación. En definitiva, no vale la pena hacer un trabajo escrito si sólo copiamos lo que dice otra persona. No lo creen así?.
Dos por cuatro no siempre es ocho
Hoy en día, el género musical que supo dar a conocer a la Argentina al mundo entero se ve devaluado. El tango que brindó nombres tan importantes, ya casi no es conocido por los jóvenes que forman parte de la nueva, y no tan nueva, generación.
Nacido a mediados del siglo pasado, fue unos de los movimientos más revolucionarios en el país, pero hoy es visto como uno más entre el montón de variedades musicales. Convocó a grandes cantidades de personas. Continúa haciéndolo, pero no posee el interés de las multitudes juveniles, que prefieren otros géneros.
Al preguntar a varios jóvenes sobre qué saben sobre el tango, la mayoría contesta que no posee conocimientos, otros que conocen “alguna que otra canción”, y algunos pocos pueden nombrar a algún cantante que no sea Carlos Gardel. Claro, mucho menos a compositores y letristas – aun siendo tan conocidos, como Aníbal Troilo, Enrique Santos Discépolo o Astor Piazzolla -, y ni hablar de aquellos que practicaron el tango como danza. Vale aclarar que siempre se encuentra a personas que sí saben, y mucho, sobre el tema.
En contraposición a todo esto, los nuevos sub-géneros del tango – por llamarlos de alguna manera: más “modernos” – sí son escuchados por muchos jóvenes de nuestro país y de otros lugares del mundo. Es el caso de la banda “Bajofondo”, que hace una fusión del ritmo rioplatense con la música electrónica, haciéndolo más interesante para muchos oídos adolescentes.
Más allá de estas nuevas oportunidades para conocer el género, la escasez de interesados en el tango es clara y está en aumento. No podría decirse con exactitud a qué se debe este fenómeno, pero sí pensar en que intervienen procesos sociales que modifican los gustos, los conocimientos y los saberes de cada generación.
Tal vez la escuela secundaria debería permitirles a los niños y adolescentes tener un espacio en el cual puedan investigar e interactuar con este género que fue y sigue siendo muy importante para nuestro país. Los jóvenes deberían saber que dos por cuatro no siempre es ocho, y que al decir “el dos por cuatro” se habla del tango, que no sólo significó un género musical, sino también una revolución social, un cambio masivo en la forma de ver a nuestro país.
Nacido a mediados del siglo pasado, fue unos de los movimientos más revolucionarios en el país, pero hoy es visto como uno más entre el montón de variedades musicales. Convocó a grandes cantidades de personas. Continúa haciéndolo, pero no posee el interés de las multitudes juveniles, que prefieren otros géneros.
Al preguntar a varios jóvenes sobre qué saben sobre el tango, la mayoría contesta que no posee conocimientos, otros que conocen “alguna que otra canción”, y algunos pocos pueden nombrar a algún cantante que no sea Carlos Gardel. Claro, mucho menos a compositores y letristas – aun siendo tan conocidos, como Aníbal Troilo, Enrique Santos Discépolo o Astor Piazzolla -, y ni hablar de aquellos que practicaron el tango como danza. Vale aclarar que siempre se encuentra a personas que sí saben, y mucho, sobre el tema.
En contraposición a todo esto, los nuevos sub-géneros del tango – por llamarlos de alguna manera: más “modernos” – sí son escuchados por muchos jóvenes de nuestro país y de otros lugares del mundo. Es el caso de la banda “Bajofondo”, que hace una fusión del ritmo rioplatense con la música electrónica, haciéndolo más interesante para muchos oídos adolescentes.
Más allá de estas nuevas oportunidades para conocer el género, la escasez de interesados en el tango es clara y está en aumento. No podría decirse con exactitud a qué se debe este fenómeno, pero sí pensar en que intervienen procesos sociales que modifican los gustos, los conocimientos y los saberes de cada generación.
Tal vez la escuela secundaria debería permitirles a los niños y adolescentes tener un espacio en el cual puedan investigar e interactuar con este género que fue y sigue siendo muy importante para nuestro país. Los jóvenes deberían saber que dos por cuatro no siempre es ocho, y que al decir “el dos por cuatro” se habla del tango, que no sólo significó un género musical, sino también una revolución social, un cambio masivo en la forma de ver a nuestro país.
domingo, 7 de marzo de 2010
“Te extraño. Sos el amor de mis sueños, el hombre que siempre quise tener. Nunca te voy a poder olvidar…”
Sentada sobre su cama, pensando… Nada más que en él, él es lo único que le importaba.
Sintió un ruido. Con cuidado se levantó y fue a mirar. Caminó hasta la cocina, siguió hasta el living y llegó a la puerta de entrada. Volvió a sentir el ruido; desesperada agarró un cuchillo y volvió a su lugar.
Todo parecía estar tranquilo, ella deseaba que él esté a su lado, abrazándola, cuidándola del mundo exterior. Pero él no estaba allí.
Regresó a su dormitorio, tal vez lograba dormirse. A los pocos segundos de acostarse, quedó completamente dormida, y su cabeza comenzó a meterse en sueños, sueños hermosos que parecían ser recuerdos de momentos que ella vivió con él.
Se penetró tanto a ese sueño, a ese otro mundo que no quería despertar. Estaba él, abrazándola, en el último viaje que habían hecho antes de que él muriese. Se veía el mar, ellos contemplando el atardecer desde su cabaña, solos… Solos ellos “dos”, sin que nadie los molestase. Estaban pasando el mejor momento de sus vidas: iban a ser papás de una nena a la que llamarían “Morena”.
Faltaban unos 3 meses para que el fruto de su amor saliera a la luz; él la ayudaba en todo lo que podía; ella haciendo completo reposo, no querían que nada le pase a Morena.
Era su primera hija, su primera nena. Sentían que la felicidad había alcanzado un punto máximo, que ya no necesitaban más.
Pero poco a poco, el sueño que parecía ser el más hermoso, comenzó a volverse una pesadilla. La cabeza de Laura iba recordando el causante de la muerte de su marido. Esas imágenes, esos sufrimientos, los gritos, los llantos iban cada vez más metiéndose en su cabeza. Aunque ella quería, no podía hacerlos desaparecer, eran parte de su vida, parte de ella.
De repente, la despertó otro ruido. De un salto salió de su cama, se notó transpirada, agitada y muy angustiada.
Caminó, nuevamente, hasta la cocina, ya era de día y vio a su nieto Benjamín junto a su madre Morena. “Benjamín”, así le había puesto en recuerdo a su padre ya que ese iba a ser el nombre del próximo hijo si era varón.
Laura los abrazó fuerte, y les pidió que nunca la dejasen sola que ellos eran lo más importante que tenía.
Pasaron el día juntos como de costumbre. Morena siempre se quedaba para acompañar a su madre, así no se sentía sola ya que después de los 35 años de la muerte de Gabriel, ella no lo había podido superar. Pero cuando llegaba la noche, Laura dormía sola; Morena debía volver con su familia.
Todas las noches, Laura se sentaba en su cama a escribir, pensando en él, sin entender por qué ya no estaba más, por qué se había ido.
“… Soñamos estar juntos, y lo logramos. Soñamos tener una familia juntos, y lo logramos. Soñamos vivir toda la vida juntos hasta que la muerte nos separe, pero esto es algo que yo no lo puedo lograr. El amor que yo siento por vos es algo que la muerte no me lo va a derribar. Te amo. Hasta siempre”
Expectacular creación de Georgina Petraccaro.
Sentada sobre su cama, pensando… Nada más que en él, él es lo único que le importaba.
Sintió un ruido. Con cuidado se levantó y fue a mirar. Caminó hasta la cocina, siguió hasta el living y llegó a la puerta de entrada. Volvió a sentir el ruido; desesperada agarró un cuchillo y volvió a su lugar.
Todo parecía estar tranquilo, ella deseaba que él esté a su lado, abrazándola, cuidándola del mundo exterior. Pero él no estaba allí.
Regresó a su dormitorio, tal vez lograba dormirse. A los pocos segundos de acostarse, quedó completamente dormida, y su cabeza comenzó a meterse en sueños, sueños hermosos que parecían ser recuerdos de momentos que ella vivió con él.
Se penetró tanto a ese sueño, a ese otro mundo que no quería despertar. Estaba él, abrazándola, en el último viaje que habían hecho antes de que él muriese. Se veía el mar, ellos contemplando el atardecer desde su cabaña, solos… Solos ellos “dos”, sin que nadie los molestase. Estaban pasando el mejor momento de sus vidas: iban a ser papás de una nena a la que llamarían “Morena”.
Faltaban unos 3 meses para que el fruto de su amor saliera a la luz; él la ayudaba en todo lo que podía; ella haciendo completo reposo, no querían que nada le pase a Morena.
Era su primera hija, su primera nena. Sentían que la felicidad había alcanzado un punto máximo, que ya no necesitaban más.
Pero poco a poco, el sueño que parecía ser el más hermoso, comenzó a volverse una pesadilla. La cabeza de Laura iba recordando el causante de la muerte de su marido. Esas imágenes, esos sufrimientos, los gritos, los llantos iban cada vez más metiéndose en su cabeza. Aunque ella quería, no podía hacerlos desaparecer, eran parte de su vida, parte de ella.
De repente, la despertó otro ruido. De un salto salió de su cama, se notó transpirada, agitada y muy angustiada.
Caminó, nuevamente, hasta la cocina, ya era de día y vio a su nieto Benjamín junto a su madre Morena. “Benjamín”, así le había puesto en recuerdo a su padre ya que ese iba a ser el nombre del próximo hijo si era varón.
Laura los abrazó fuerte, y les pidió que nunca la dejasen sola que ellos eran lo más importante que tenía.
Pasaron el día juntos como de costumbre. Morena siempre se quedaba para acompañar a su madre, así no se sentía sola ya que después de los 35 años de la muerte de Gabriel, ella no lo había podido superar. Pero cuando llegaba la noche, Laura dormía sola; Morena debía volver con su familia.
Todas las noches, Laura se sentaba en su cama a escribir, pensando en él, sin entender por qué ya no estaba más, por qué se había ido.
“… Soñamos estar juntos, y lo logramos. Soñamos tener una familia juntos, y lo logramos. Soñamos vivir toda la vida juntos hasta que la muerte nos separe, pero esto es algo que yo no lo puedo lograr. El amor que yo siento por vos es algo que la muerte no me lo va a derribar. Te amo. Hasta siempre”
Expectacular creación de Georgina Petraccaro.
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